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A view of the sea cages with snow topped mountains in the background

A view of the hatchery with the
sea cages in the background
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En los últimos 30 años, la acuicultura marina se ha convertido en una fuente de proteínas muy importante, permitiendo la producción de pescado de alta calidad. Este logro está directamente relacionado con la mejora de los conocimientos y de la comprensión sobre los requerimientos biológicos y ecológicos necesarios para el éxito de la cría de peces. El sector acuícola ya ha sobrepasado todas las previsiones y ha contribuido en un 25% a la demanda total de productos marinos. Es el sector de producción primaria que más rápidamente está creciendo, con un índice de crecimiento anual del 10-15%, mientras que la demanda global de pescado aun no se ha satisfecho. (FAO).
Tanto la dorada como la lubina son especies eurihalinas (toleran una amplio rango de salinidades) autóctonas del mar Mediterráneo. El cultivo de estas dos especies se da mayoritariamente en jaulas, que son plataformas flotantes de acero o plástico, circulares o rectangulares. De éstas cuelga una red, donde viven los peces y que les protege de depredadores externos. Los peces reciben alimento de forma regular, ya sea de forma manual o mediante el uso de comederos automáticos. El tipo de jaulas y el tamaño de las redes dependen del emplazamiento de la granja y del tamaño de los peces.
En cambio, en el cultivo de peces en tierra, el sistema más utilizado es el “raceway”. Se trata de tanques de cemento rectangulares largos, que cuentan con un constante intercambio del agua de mar. Tienen aproximadamente 1m de profundidad, lo que permite controlar el stock de peces y su ambiente. Las doradas y lubinas también se cultivan en lagunas/esteros (sistema de cultivo semi-intensivo). En los sistemas semi-intensivos, la alimentación de los peces depende de la productividad natural de estero.
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